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"Qué bien se siente volver a casa", fue una de las primeras frases que la prensa argentina registró de parte de Shakira a propósito de su llegada a Buenos Aires el domingo 10 de julio. Para nosotros, colombianos, que viajamos desde la que consideramos su verdadera casa para acompañarla durante los tres días que dedicaría en el país austral a la promoción de su nuevo disco, Fijación oral, Volumen 1, ese comentario nos cayó, así de primerazo, como una patada en el trasero. Sin embargo, no quisimos predisponernos. Además, con el paso de las horas, a la sombra de la "ídola", empezaríamos a entender las emotivas palabras de la barranquillera.
"Shakira es una diosa y el papá de Antoñito un boludo. La pobre no tiene la culpa de haberse involucrado con un De la Rúa, que en este país es sinónimo de maldición. Ella es una artista increíble y los argentinos la queremos tanto que hasta le perdonamos el suegro que tiene". Sí, después del periódico local, fue el taxista que nos llevaría hasta el Hotel Sheraton, ubicado en la zona de Retiro, el primero en darnos su opinión sobre la cantante colombiana. Desde su llegada el día anterior, la ciudad no había vuelto a ser la misma. Ningún artista (excepto Robbie Williams) había generado tanta conmoción en Buenos Aires. Y ella, por lo que alcanzábamos a percibir de momento, al inglés, lo estaba superando de lejos.
En nuestro recorrido hacia el hotel, el mismo en el que ella se hospedaría (sólo que en una zona exclusivamente reservada y con por lo menos una docena de camajanes obstruyendo el paso a periodistas, curiosos y fanáticos), pudimos ver cómo las fachadas de casi todas las "disquerías" (suena raro, ¿no? Pero bueno, así le llaman los argentinos a las tiendas de discos) estaban recubiertas con pendones gigantescos que traían estampada una foto en la que ella aparece cargando en sus brazos una bebita (Luciana, la hija de su prima hermana y además su ahijada), la misma imagen de la carátula de Fijación oral. También por el taxista nos enteramos de que incluso antes de salir a la venta, en ese país el nuevo álbum de Shakira ya era cuádruple Disco de Platino (en Colombia, en las mismas condiciones, llegó a ser triple), y que al final del primer día en las estanterías ya se había agotado. Los semáforos en rojo también hicieron su parte durante el trayecto para que pudiéramos percatarnos de que en los kioscos de revistas, Shakira era la portada de por lo menos unas dos o tres revistas de las de mayor circulación.
Al show íntimo que Shakira presentó en Telefé, la acompañaron todos sus fanáticos. Era algo increíble escucharlos gritar al unísono: Diosa, diosa, diosa... Diosa.Y mientras íbamos conversando con el taxista, alguna vez entrenador profesional de baloncesto, pero quien como muchos otros en Argentina perdió su trabajo cuando el país entró en la tremenda crisis que en parte se le atribuye al suegro de Shakira, Fernando De La Rúa, en la radio sonaba una y otra vez la canción La tortura. Sin ganas de exagerar, alcanzamos a escucharla por lo menos unas 6 o 7 veces. La emisora juvenil más importante de la ciudad, y hermanita de 40 Principales en Colombia, había decidido hacer, a propósito de su llegada a Buenos Aires, el Shakira Day. Eso significaba que durante 25 horas seguidas, en ese dial sonaría siempre la misma canción, con interrupciones sólo para comentarios de los discjockeys alusivos a la artista y, por supuesto, para emitir en directo una entrevista que se haría con ella desde la cabina. Sólo para que lo tengan como referencia, cuando Robbie Williams visitó el país austral, su canción Angel sonó durante 24 horas seguidas. Con la colombiana, la emisora estaba dispuesta a romper un Guinness Record.
Lugar al que llegábamos, lugar que estaba invadido por fanáticos que habían pasado por lo menos dos noches en vela esperándola en la puerta de las diferentes emisoras.
Una vez instalados en el Sheraton, antes que con ella, nuestro primer contacto lo tuvimos con sus seguidores argentinos, que llevaban desde el día anterior haciendo
guardia en la calle (tengan en cuenta que era pleno invierno) y esperando cualquier movimiento suyo para acompañarla a donde fuera. Ya la habían seguido la tarde del domingo hasta la quinta de su suegro en Pilar (a las afueras de Buenos Aires), y esa mañana de lunes la esperaban para escoltarla en su recorrido por las principales emisoras, que empezaría con una entrevista con Óscar González Moro (podríamos definirlo como el Julio Sánchez Cristo argentino). Es considerado el rey de la sintonía y, por eso, en su programa El oro y el moro se da el lujo de tener como invitado sólo al que se le dé la gana. Y a Shakira se le dio la gana invitarla.
La barranquillera tiene cinco clubes oficiales de fans conformados en Argentina: Águila Halcón, Poem to a Horse, Diosa de Luz, Ready for the Good Times y Dónde estás Corazón. También varias decenas de no oficiales que, muy seguramente, ella ni sabe que existen. Uno de los tantos, Gondolín, está integrado por 17 travestis que la siguen desde que lanzó su disco Pies descalzos. Isis, la presidenta, no permite que ninguna persona que no sea travesti ingrese al club. Ese, dice ella, es el requisito principal para poder pertenecer.
Esos fanáticos que dicen seguirla, incluso desde antes que iniciara su romance con Antoñito, guardan de ella no solamente las fotos que han podido tomarse cada vez que pasa por allá, sino también las extensiones de pelo rubio que en ocasiones usa para sus shows y que ha dejado olvidadas en algún hotel, los vasos en los que toma agua y los carteles en los que escriben su nombre para las conferencias de prensa. Ellos saben que le gustan las margaritas y los girasoles. Que se muere por los chocolates y los mariscos, y que cuando llega a ese país lo primero que pide son unos panqueques con dulce de leche. Que le gusta salir a comer a los restaurantes de La Recoleta y también ir a bailar tango a San Telmo. Incluso dicen que ahora toma más mate que café colombiano.
Luego de su visita a Radio 10, llegaríamos con Shakira a FM Hit. Ahí encontraría una gigantesca estrella con su nombre pegada en la pared. A partir de ese momento -nos dijeron- la colombiana entraría a compartir un lugar privilegiado junto a Ricky Martin, Juanes y Diego Torres, ya que sólo quienes han roto récords manteniéndose varias semanas en el primer lugar del top musical de esa frecuencia radial tienen derecho a su estrella.
En la tarde, la acompañaríamos a visitar el canal Telefé, donde daría un show íntimo para 400 fanáticos y de paso una entrevista con el presentador Marcelo Tinelli (que se hizo famoso como conductor de Video Match). Inmediatamente después pasaríamos al set de Susana Giménez. Todo el día siguiente, Shakira lo dedicaría a con-*test*-('")ar las preguntas de los periodistas de los más importantes medios escritos de Argentina y de otros países de Latinoamérica. También tendría un encuentro con algunos representantes de sus clubes de fans.
Y sí, fue precisamente acompañándola de entrevista en entrevista, durante esos tres días, que pudimos comprobar lo que los periodistas nunca hemos querido reconocer. Y es que, ya sea en la Conchinchina o la Patagonia, todos preguntamos siempre lo mismo: ¿Y el bebé de la carátula quién es? ¿Te vas a casar con Antoñito?¿Compusiste tu primera canción a los 8?... Sin embargo, y para que no vayan a creer que no hicimos la tarea completa, aquí están algunos de sus comentarios más representativos a su paso por un país en el que (aunque nos caiga como una patada) "nuestra Shakira" es considerada mucho más Diosa que en Colombia.
En defensa de Antoñito:"Se encarga de todas las cosas legales. Es un muy buen
abogado. Con él me siento superprotegida como mujer y como artista".
De Gustavo Cerati:"Es una experiencia lindísima trabajar con Gustavo; Siempre fui fanática de Soda y tenerlo en el estudio de grabación de mi casa (porque me construí uno en el garaje), yo en primera fila y él tocando su guitarra sólo para mí, ¡eso fue alucinante! ¡No me lo podía creer!".
Como Embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF:"Pronto voy a viajar a África y a Asia para filmar un documental con el que queremos focalizar la atención en el problema de la falta de educación en los niños. Ellos son el mejor capital con el que puede contar cualquier país del mundo, por eso hay que invertir en su formación".
Su hermano y su mejor amiga de infancia:"Tonino y ahora Kathy son mi compañía cuando estoy de viaje. Antonio también tiene sus asuntos qué resolver, y mis padres están ya un poco cansados de acompañarme en esta vida nómada".
El precio de ser rubia:"Sufro mucho con los peluqueros porque me han quemado el pelo de una forma que ni les quiero contar. Esa es como una raza maldita para mí. Por eso me tienta un poco la idea de volver a tener mi pelo oscuro".
De shopping:"No me gusta comprar ropa, no me gusta escogerla, no me gusta probármela, me visto porque me toca… Ya llevo tres navidades seguidas poniéndome la misma pinta porque en el último año y medio no tuve tiempo de ir a comprarme ni un par de pantalones. Mi prioridad era sacar adelante este álbum. Fue, en serio, un año a lo cerdo (risas)".
Los hijos y el matrimonio:"Algún día ser madre será el gran proyecto de mi vida. Pero antes me debo un año sabático… Y el matrimonio tampoco es que sea una prioridad. Ese sueño de la mujer vestida de blanco que entra por el pasillo rodeada de pajecitos, no es el mío. Mi sueño es mantener al hombre que tengo a mi lado por muchos años. Y si me caso, será más por el antojo de mis padres".
La Shakira de todos:"Yo me veo como una especie de coctel, como una piña colada. Soy una fusión de muchas culturas. Me siento muy colombiana, y tengo ese amor de patria por encima de todas las cosas, pero a la vez soy Ciudadana del Mundo".
De izquierda a derecha: Los músicos de Shakira (entre ellos, el colombiano Luis Fernando Ochoa); ella y Ronaldo; ella y David Beckham; ella y Alejandro
Mientras estuvo en Argentina, Shakira no se cansó de promover un evento al estilo del Live8 para ayudar a resolver la emergencia social que vive Colombia, la más grave después de Sudán.http://www.shock.com.co/html/i_portals/index.php